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Vol – 2 No. 2, Julio - Diciembre 2021
Pgs 99-112
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Trabajo de cuidado y ruralidad en la caficultura caldense: el
caso de las “alimentadoras”
Care work and rurality in the coffee farms of Caldas (Colombia). the case of the rural
women cooks
Pablo Andrés Arango Giraldo
Magister en Sociedades Rurales
Institución Educativa Superior CINOC
Pensilvania, Colombia
pablo.arango@iescinoc.edu.co
https://orcid.org/0000-0003-3131-4398
RESUMEN
La presente ponencia recoge los resultados de investigación sobre la labor que realizan
las mujeres rurales “alimentadoras”, en fincas y haciendas cafeteras de la zona rural de
tres municipios pertenecientes a la subregión centro sur de Caldas (Colombia). El
propósito de la investigación se encamina hacia la comprensión de las situaciones de
invisibilidad laboral que rodea la actividad de preparación y suministro de comidas para
jornaleros cafeteros. La metodología mixta de trabajo, centrada en narrativas, revelaron
las condiciones de segregación por aspectos de género, inequidad en acceso y uso de
recursos, precariedad salarial para las alimentadoras, demostrando como su trabajo se
configura en un asunto esencial de para el cuidado, la producción y mantenimiento de
fuerza de trabajo, las relaciones sociales, y la productividad de las empresas cafeteras.
Palabras clave: Mujer rural; café; trabajo de las mujeres; justicia social; preparación de
alimentos, trabajo de cuidado
Recibido Julio 2020 – Aceptado Noviembre 2020
Quántica. Ciencia con impacto social
Vol – 1 No. 1, Enero - Junio 2021
e-ISSN: 2711-4600
Pgs 99-112
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ABSTRACT
This presentation, show the results of the research about the work of rural women that
cook meals on farms and coffee plantations in the rural area of three municipalities
belonging to the south-central region of Caldas (Colombia). The purpose of this research
is the understanding of the situations of labor invisibility that surrounds the activity of
preparing and supplying meals in the context of rural coffee work. The work
methodology and the way in which the data is constructed and analyzed, mainly focused
on narratives derived from the life stories of the participants, reveal the conditions of
gender segregation, inequity in access and use of resources, and wage inequality in terms
of economic remuneration, but also how this work is configured as an essential issue for
production and maintenance of the labor force, social relations, and productivity of
coffee companies
Keywords: Rural women; coffee; women’s work; social justice; food preparation, care
work
1. Introducción
La hacienda cafetera, es concebida históricamente desde sus inicios como el núcleo
donde se consolida la industria cafetera del país, y son un elemento insignia de la
tradición laboral y familiar de la caficultura, ya que en ellas se fundaron y socializaron
la cultura de administradores y trabajadores (Acevedo, 2008). Una de las características
de esta cultura es la de proporcionar condiciones de alimentación y vivienda de manera
permanente o temporal, a los jornaleros que vienen y van por los territorios cafeteros, al
ritmo de las cosechas. La importancia de la buena alimentación en la hacienda cafetera
radica en que este es un factor determinante en el juego de oferta y demanda del mercado
laboral para cosecha, criterio usado por los trabajadores agrícolas para elegir donde
trabajar; el carácter manual de esta labor y la naturaleza migratoria de esta población
afectan la productividad de la empresa si no se cumple con esta condición. Por ejemplo,
en algunos estudios (Duque, 2000; Arango, 2014), se encontró que la buena
alimentación (25,6 %) y el buen trato (22,1%) son los factores que tuvieron mayor peso
frente a criterios como precio y producción para elegir una finca donde recolectar café.
El término “alimentador” (Errazuriz, 1986; Arango, 2014; Tobasura 1992) es
ampliamente usado en las Haciendas para referirse a los trabajadores rurales dedicados
a ofrecer comidas a jornaleros que buscan su sustento en estos lugares, sin embargo, se
entiende que esta es una actividad llevada a cabo directamente por las mujeres y no por
los hombres “Alimentadores”, quienes en últimas reciben un mayor grado de
reconocimiento económico; de hecho, para su contratación, este trabajador debe contar
de manera obligada con el acompañamiento de alguna mujer (madre, hermana, esposa,
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hija etc.) quienes son las encargadas no solo de limpiar la vivienda y los alojamientos,
sino también de la preparación de las comidas para sus familias y las del resto de
trabajadores rurales, sin que ello represente, retribución económica, reconocimiento
empresarial, y con jornadas de trabajo más extensas que las de otros oficios.
Esta investigación fue llevada a cabo durante las cosechas cafeteras del 2017 y 2018, en
la zona rural de tres municipios pertenecientes a la subregión centro sur de Caldas. Las
técnicas utilizadas siguieron los lineamientos de la prospectiva de trabajo mixto
(Cualitativa/cuantitativa) centralizada en relatos de vida de estas mujeres dedicadas al
oficio de cocinar. Los objetivos fueron: determinar sus experiencias de vida, describir
los aportes de su trabajo, y valorar las dos perspectivas en función de la actividad
productiva cafetera.
Como resultados se pudo determinar que la escasa valoración social del trabajo de
cuidado, (específicamente cocinar) pone en evidencia que las alimentadoras son una
fuerza laboral invisibles tanto desde el punto de vista económico como social, siendo
la alimentación un factor que genera valor a favor de los empresarios, a costa del trabajo
no remunerado de las mujeres rurales, a pesar de que son ellas quienes garantizan las
condiciones de bienestar y cuidado para los encargados de la cosecha cafetera.
Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación
(FAO), en América Latina y el Caribe la población rural asciende a 121 millones de
personas, lo que corresponde a 20% del total, de esto 48% son mujeres rurales (Ballara,
Damianovic, & Parada, 2010 p.7). En Colombia los datos del Censo Nacional señalan
que para el año 2016 la población rural representa 23.4% de la población total del país,
lo cual equivale a 11.406.962 habitantes, de este grupo 5.381.678 son mujeres rurales,
es decir 47.1% (Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, 2017, p. 4); lo anterior
denota que la participación de la mujer rural dentro de las economía local y regional es
esencial, no solo como agentes claves para la producción de alimentos, la seguridad
alimentaria y la subsistencia de las familias (Ballara, Damianovic & Parada, 2010, p. 7),
sino que también lo es para la defensa de los territorios, la biodiversidad, la transmisión
de saberes y conocimientos, y el mantenimiento socioeconómico y cultural de las
comunidades (Nobre, Hora, Brito, & Parada, 2017, p. 2).
A pesar de estas situaciones, los aportes de las mujeres rurales se convierten en parte
fundamental para el sostenimiento del sistema económico, ya que muchas de sus
labores, aunque no vienen necesariamente asociadas a algún valor monetario o social,
generan riqueza para sus beneficiarios y son entendidos como una extensión de los roles
que históricamente han sido asignados a la mujer (Ballara et al., 2010, p. 20), aportes
que continúan siendo invisibles.
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La invisibilización del trabajo de las mujeres rurales, es uno de los aspectos críticos en
la desigualdad de género en los países de América Latina (CEPAL, 2019). Los
resultados en las encuestas de uso de tiempo en la región, revelan que la mayor parte de
las mujeres rurales son invisibles para las estadísticas oficiales debido a que aparecen
como población inactiva dentro de la medición del empleo formal, esto corrobora que
las mujeres rurales realizan múltiples actividades que son consideradas como trabajos
invisibles, puesto que participan del trabajo no remunerado o producen para el
autoconsumo en el hogar (CEPAL, 2019, p.41), dichas labores están dirigidas al cuidado
de huertas y animales, recolección, procesamiento y cocción de alimentos, cuidado de
niños y personas mayores, en jornadas promedio de doce horas (Ballara, Damianovic,
& Parada, 2010, p. 7). Estas tareas más que caracterizar un trabajo que implica,
laboriosidad, conocimientos, cualidades y competencias, al mismo tiempo esta
precedido por la explotación y la segregación laboral, lo cual se deriva en empleos
precarios, mal pagos y con poco acceso a capacitación; a pesar de que gran parte de la
población de mujeres rurales de America Latina viven en estas condiciones, ellas
representan 20% de la fuerza laboral agrícola (Nobre, Hora, Brito, & Parada, 2017, p.
1).
La naturaleza del trabajo de las mujeres rurales, y en particular del objeto de estudio de
la presente investigación (trabajo de alimentadoras), tiene como antesala un contexto
laboral enmarcado en condiciones de Invisibilización, derivado en segregación,
inequidad y precariedad. Un trabajo que superpone las esferas productivas,
reproductivas y de cuidado en fronteras que apenas son perceptibles entre sí, porque
siendo un trabajo que genera réditos económicos y bienestar a miembros de la sociedad
(y por ende susceptible de remuneración), está insertado en la esfera del hogar sin poder
escapar de las labores domésticas. Tal y como se ha descrito hasta el momento, el trabajo
de las alimentadoras no solo se enfoca en el suministro de alimentos, es también la suma
de actividades tendientes a la reproducción de la vida, asignadas social y culturalmente
a las mujeres, razón de su invisibilidad. Ante este panorama, se generan las siguientes
preguntas de investigación: ¿Cuáles son las situaciones de invisibilidad que rodean su
trabajo? ¿Cuáles son las implicaciones que tiene esta situación en sus condiciones de
vida?, ¿De qué manera opera la ideología que acompaña estas situaciones? ¿Cuáles son
los aportes, económicos, sociales culturales y afectivos que realizan a la caficultura?
En la ruralidad, las labores reproductivas y de cuidado inherentes a la creación de fuerza
de trabajo y que son necesarias para el sostenimiento de las sociedades, están asignadas
históricamente a las mujeres, pero en muchos casos si la mujer rural realiza labores
productivas tendientes a la creación de riqueza, estas pueden ser reconocidas como
reproductivas, sobre todo para aquellas labores que ella realiza en el hogar. Esta falta de
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claridad en muchos casos impide el correcto análisis de la naturaleza del trabajo rural
femenino distinguiéndose una zona “gris” entre lo productivo y lo reproductivo; de la
misma manera el trabajo, como categoría de análisis es estudiado fundamentalmente
desde los aquellos que incorporan al mercado empleo formal o asalariado, dejando por
fuera labores ajenas, ocultas, e invisibles de la esfera mercantil.
Con relación a lo expuesto hasta este punto, esta investigación se fundamenta en la
necesidad de comprender desde la subjetividad de las alimentadoras las experiencias,
expectativas, valoraciones, y al mismo tiempo las situaciones que de manera objetiva
acompañan su trabajo (prácticas, relaciones, y condiciones de vida), teniendo presente
que la invisibilización de los trabajos considerados parte del ámbito doméstico, son una
condición común a todas las mujeres, pero en el caso de las mujeres rurales lo es más
debido a que las actividades agropecuarias o productivas son realizadas dentro de la
misma casa, y a veces ni ellas mismas las perciben como trabajo y aporte económico al
hogar (Díaz, 2002, p. 28).
Los resultados obtenidos con esta investigación primero, se encaminan a describir y
analizar la naturaleza y los aportes que el trabajo de las mujeres y particularmente las
alimentadoras realizan para las sociedades rurales; segundo resaltan la importancia que
tiene su trabajo como factor de cohesión social, es decir con relación a como este se
materializa no solo en la comida, sino también en los vínculos e intercambios que se
tejen alrededor de la misma; tercero, aportan nuevos conocimientos y debates sobre el
trabajo que realizan las mujeres rurales, entendiendo sus características y
particularidades, y cuarto, destacan la importancia de su trabajo, especialmente cuando
forman parte silenciosa en los lugares de producción agraria, con miras a formular
planes programas que contribuyan al mejoramiento de su calidad de vida.
Objetivos: En concordancia con lo señalado, el objetivo general que plantea este estudio
es comprender las situaciones de invisibilidad (segregación, inequidad y precariedad)
que rodean el trabajo de las alimentadoras en la caficultura de la subregión Centro-sur
de Caldas, y como objetivos específicos: indagar desde la perspectiva de las
alimentadoras, las experiencias de vida relacionadas con su situación de invisibilidad
laboral, describir los factores económicos, sociales, afectivos y culturales que
acompañan su labor en las empresas cafeteras, y analizar las experiencias y los factores
que acompañan el trabajo de las alimentadora, y su relación con la caficultura de la
región de estudio.
Hablemos del cuidado. A mediados del Siglo XX, la centralidad de las discusiones
realizadas por las feministas (especialmente de corte Marxista) acerca de la relación